Muchas de las creencias de hoy en nutrición se basan en estudios antiguos y en la mayoría de los casos con limitada evidencia científica. Por otro lado la opinión de expertos se utiliza de base para reforzar mensajes generalizados: «un grupo de expertos concuerdan que…». A primera vista y sin tener conocimiento, parece que si lo dicen los expertos debe ser verdad. Y es posible que así sea pero en cualquier caso no será por haberse demostrado científicamente.

De hecho la opinión de expertos, grupos en los que podríamos incluir los médicos, está justo en la base de la pirámide de la evidencia científica.

La opinión de expertos es la que menos evidencia presenta.

Con esto no quiero decir que en nutrición no tengamos que seguir ninguna de las opiniones de expertos (médicos incluidos), pero sí poder cuestionarnos algunas de ellas sobre todo si no tienen el respaldo de una evidencia científica de mayor nivel.
Un ejemplo? Lo vemos cada día en los anuncios de pastas de dientes: «9 de cada 10 dentistas recomiendan el uso de la marca x…». Me gustaría saber que marca recomienda el último dentista porque probablemente sea la que más me interese.
En este caso de científico hay bien poco y con mayor razón si lo que hacen es recomendar una marca en lugar que un ingrediente o principio activo. No es otra cosa que marketing. Este es un caso extremo pero son muchas las creencias que persisten hoy en día y que no tienen ningún fundamento científico.

Errores en las recomendaciones oficiales

Los años han demostrado errores de bulto en las recomendaciones que, como en el caso de la relación entre los huevos (link los huevos) el colesterol y las enfermedades cardiovasculares, nos han privado de alimentos con un perfil extremadamente interesante y nutritivo.

Lo mismo pasa con las grasas saturadas, que fueron declaradas injustamente culpables (a partir del cuestionado estudio del investigador Ancel Keys), del aumento de la mortalidad por enfermedad cardiovascular y que, sin embargo, resultan muy útiles para nuestro organismo como demuestra la evidencia de estudios recientes.

Por si no fuese suficiente, el azúcar, el verdadero culpable de las enfermedades modernas (junto con el sedentarismo) siempre ha conseguido mantener intacto su prestigio.
La evidencia nos indica que las autoridades también fallan. Ya sea por realizar recomendaciones respaldadas por evidencia científica limitada o por intereses ocultos de la industria alimentaria que, muchos años más tarde, salen a la luz.
Parece evidente que no podemos confiar ciegamente en las recomendaciones oficiales y confiar al 100% nuestra alimentación en otros.

La alimentación saludable es el arma mas potente en la prevención de enfermedades.

Necesitamos tener un criterio para hacernos responsables y eso solo es posible si disponemos de conocimiento actualizado.

Evidencia científica en los medios

Ante noticias llamativas en la prensa o anuncios interesados en la televisión, conocer algunos conceptos de la pirámide de la evidencia científica resulta fundamental para discernir el verdadero impacto que un alimento tiene en nuestro cuerpo.

En cualquier caso, el primer escudo ante noticias llamativas es sin duda comprobar la fuente principal. La mayoría de veces los medios se hacen eco de noticias publicadas por otros, así que la primera investigación es fácil: comprobar quien es la fuente principal. Atendiendo al rigor científico de la fuente, que podemos apreciar en el siguiente cuadrante de rigor científico, podremos darle mas o menos veracidad a la información. Si directamente la fuente principal no está en este cuadrante podremos descartarla.

Si la fuente es uno de los medio del cuadrante anterior deberemos prestar más atención aunque dependiendo del lugar donde esté encuadrado el medio podremos confiar mas o menos de su noticia. En cualquier caso, sería interesante conocer en que tipo de estudio se basa la afirmación o el titular llamativo.

Niveles de la pirámide

Opinión de expertos: la opinión de expertos se encuentra en la base, es decir la que menos evidencia científica tiene. Ante una evidencia científica mayor la opinión de expertos pierde totalmente de credibilidad, o al menos eso es lo que debería pasar aunque en realidad no está sucediendo. Muchas de las recomendaciones se siguen basando en la opinión de comités de experto.

Estudios observacionales (Cross sectionals, Case-control, Cohort studies): son estudio con evidencia limitada y difícilmente pueden permitir realizar afirmaciones categóricas. Consisten en observar el comportamiento de la población y elaborar unos resultados estadísticos basados en dicha observación. Por ejemplo el estudio realizado sobre la carne roja (link la carne es cancerígena?). La mayoría de las creencias de hoy en día se basan en este tipo de estudios porque son muchos más baratos de realizar y es posible seguir a mucha población con pocos recursos económicos. Este tipo de estudios debería servir para generar hipótesis, nunca sentenciar con resultados como en el caso de la carne.
Estudios en ratones (Animal trial): es otro tipo de estudio con evidencia limitada. Por un lado, a diferencia de los estudios observacionales, aporta una intervención en la dieta de los ratones y podría acercarse más a obtener resultados concretos. Por otro lado pero, el cuerpo humano no funciona como el de un ratón y nuestros genes tienen una evolución completamente distinta. Además, el tipo de dieta que los laboratorios aportan a los ratones suelen especificar los macronutrientes (grasas, proteínas y carbohidratos) que este ingiere como prueba, no su procedencia. No es lo mismo alimentar a un ratón con comida real (la que sigue en su vida) que con papillas prefabricadas a base de componentes químicos. Eso hace que este tipo de intervención tenga una evidencia limitada al trasladar sus conclusiones al cuerpo humano. Lo mismo que la anterior. Sirve para plantear hipótesis, no para generar conclusiones.
Estudio de intervención aleatoria a doble ciego (Randomized Controlled Trials): Dentro de las intervenciones aleatorias, la de doble ciego es sin duda la que más evidencia científica aporta a día de hoy. De hecho todas las recomendaciones deberían respaldarse en este tipo de estudios, aunque las limitaciones económicas y en algunos casos éticas hacen que este tipo de estudio sea inferior de lo que convendría. Se trata de estudios en los que dos grupos son sometidos a un control. Uno de los grupos recibe una intervención (por ejemplo la ingesta de un alimento x) y el otro un placebo. Ni los participantes ni los científicos saben a priori que grupo está recibiendo placebo y cual la suplementación que se quiere investigar. Esto hace que no se puedan establecer opiniones preconcebidas en los investigadores y que los participantes no generen modificaciones fisiológicas inducidas por la sugestión. Son sin duda los estudios científicos de mayor credibilidad aunque es muy difícil afirmar el impacto de una simple materia prima sobre el organismo. Patologías y enfermedades son sin duda multifactoriales y además de la alimentación intervienen otros muchos factores como el stress, el sedentarismo y el estilo de vida en general. Aun así, son los estudios mas fiables.
Meta-análisis y Revisiones sistemáticas (Meta-analyses & Systematic reviews): se construyen a partir de varios estudios de niveles inferiores en la pirámide. Simplificándolo mucho, son un conjunto de herramientas que permiten combinar los resultados de diversos estudios individuales, proporcionando una estimación global. Cuanto mas fiables sean los estudios individuales mas fiable será el resultado final. Tienen un gran impacto sobre el conocimiento y están en la cima de la pirámide. Estos tipos de estudios permiten reducir el margen de error de un estudio concreto y sintetizar el contenido de varios estudios en una única conclusión.

Conflictos de interés

Visto lo anterior podríamos pensar que la mayor evidencia siempre nos aportará la mejor información. Desafortunadamente pero no es tan fácil. Existen otras variables dentro de la ecuación que tendremos que tener en cuenta. Una sobre las demás es quien ha realizado el estudio. Podría presentar conflictos de interés?
La industria alimentaria además, conocedora de las debilidades de la ciencia de la alimentación, genera sus propios estudios para demostrar los beneficios de sus productos y, aunque no lo parezca, sesgar un estudio priorizando los intereses empresariales no es tan complicado.
Es por eso que en los estudios aparece el apartado ‘conflicto de intereses’ en su interior. La información que nos da nos permite crearnos una opinión al respecto. Un investigador con conflicto de interés pierde credibilidad aunque sin duda, solo por ese motivo, no se invalidan sus teorías. En este caso, comprobar los objetivos iniciales del estudio con los resultados obtenidos nos permitiría valorar más en detalle su trabajo aunque esto ya sería para nota.

Conclusiones

Es importante tener unos conceptos esenciales de la pirámide de la evidencia científica para poder verificar la fiabilidad de noticias y recomendaciones.
Los expertos pueden dar una opinión que por supuesto tendremos que contemplar, pero no siempre está demostrada científicamente.
Los estudios de mayor nivel son las intervenciones aleatorias a doble ciego, mientras los meta-análisis son herramientas estadísticas para combinar el resultado de diversos estudios individuales.
A falta de conocimiento, el sentido común y la lógica evolutiva de nuestra especie nos acercará seguramente mas a la verdad que cualquier estudio sesgado o noticia alarmante.