Que es la desinformación alimentaria? En el sector de la alimentación y en especial de la nutrición, muy frecuentemente se dan las circunstancias para que una noticia pueda ser mal interpretada. De una parte, la población demanda simplificar el mensaje al máximo: un alimento es bueno si o no. De otra, existen dificultades (tanto científicas como de intereses comerciales) para que eso sea así. La combinación de ambos factores da origen a una confusión generalizada y que la información llegue, en muchos casos, de forma sesgada e inapropiada. Esto es la desinformación alimentaria.

La alimentación saludable y las dietas son el centro de una batalla constante que se juega a diario en los medios de comunicación y las redes sociales. Con toda seguridad, cada día te llegan mensajes contradictorios, titulares que “venden”, alertas interesadas y alimentos que provocan cáncer. Todo ello no hace más que confundir y distorsionar mensajes de forma más o menos intencionada.

 

Los 3 pilares de la desinformación

Pero ¿porque pasa esto? Lejos de pensar en tu salud, la mayoría de estos mensajes buscan exclusivamente llamar tu atención.

Esto se debe principalmente a tres motivos, que en su controversia constituyen unos pilares sólidos para la desinformación actual.

 

1. Falta de paradigma en nutrición

desinformacion falta paradigma

La ciencia de la nutrición es relativamente nueva y estamos viviendo en la fase embrionaria. La calidad de los datos recogidos durante el último siglo no es de las mejores. Hace 50 o mas años, la falta de medios informáticos dificultaba la recogida y procesamiento de estos datos. Esperemos que la revolución tecnológica impulse estudios más ambiciosos y con el tiempo tengamos una visión más completa y consensuada.

Hoy en día no hay un paradigma universal ni un consenso sobre el cual construir nuevas teorías. Además, al entrar en juego el organismo, ya no estamos hablando de matemática donde 2+2 son 4.

Se añade la complejidad genética y evolutiva de cada individuo, el estilo de vida y el desconocimiento que aún tenemos de muchos procesos de nuestro cuerpo.

¿Podríamos tener un consenso a día de hoy?

Si, pero a la dificultad de la propia materia hay que sumarle sin lugar a duda los intereses ocultos (a veces no tanto) de la industria alimentaria.

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2. Intereses de la industria alimentaria

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La falta de consenso se debe en parte a los intereses de la industria alimentaria e indirectamente otra gran industria, la farmacéutica, también saca provecho de la nebulosa creada. Si no hay una base común, todo puede ponerse en discusión.

Y es precisamente lo que aprovecha la industria.

Todos los estudios e incluso el sentido común apuntan a que los productos procesados afectan negativamente a tu salud. Tu microbiota intestinal, clave para mantener tu sistema inmune, se está viendo fuertemente alterada por las harinas y azucares procesados. Estamos generando mayor resistencia a la insulina de manera generalizada y es debido al exceso de azucares en la dieta (además de la falta de movimiento).

Sin embargo, no hace falta realizar grandes estudios de mercado para descubrir que los alimentos naturales no da el mismo beneficio económico que los productos procesados.

De hecho, cuanto mas procesado sea un alimento, mas se puede automatizar su producción y por descontado vender a mayor escala.

Estos productos son fácilmente transportables, duran mucho en las estanterías del supermercado, llevan una muy mejorable etiqueta de ingredientes y habitualmente, una considerable cantidad de azúcar, saborizantes, E varios y aceites hidrogenados.

La industria alimentaria tiene interés en colocar sus productos, de ahí que incluso aparezcan en la pirámide alimenticia. La desinformación elevada a la máxima potencia.

“Desinformación alimentaria: divulgada por la industria, aceptada por las instituciones y puesta en práctica por los profesionales.”

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3. Falta de conocimiento generalizado

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Todo esto redunda en una falta de conocimiento generalizada, que en ningún caso es culpa del consumidor. Incluso médicos y profesionales de la salud recomiendan los productos de la industria. El no tener un consenso claro, permite a la industria penetrar con sus intereses, patrocinando incluso estudios sobre los cuales basar sus propias teorías.

Es fácil sesgar un resultado cuando, lejos de buscar mejorar nuestra salud, se busca evidenciar los beneficios o perjuicios de ciertas sustancias con fines económicos.
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Para la población en general, que no tiene tiempo de verificar cada información que recibe, se hace muy difícil diferenciar el grano de la paja. El marketing de la industria dificulta enormemente la difusión de una alimentación saludable, basada en una evidencia científica sin conflicto de intereses.

Mensajes como: la carne roja aumenta la probabilidad de cáncer, el huevo aumenta el colesterol, la leche provoca cáncer, etc… parecen una cruzada contra los alimentos reales. Los alimentos que han permitido la evolución.
Sin embargo no recuerdo muchos mensajes del tipo: las bebidas azucaradas aumentan la probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares o, los alimentos procesados destruyen tu microbiota.

 

 

El resultado de la desinformación

desinformacion supermercado

Los tres pilares anteriores definen un escenario complejo. Seguimos recomendaciones (incluso algunas oficiales) que, con el tiempo resultan ser poco saludables y permiten la proliferación de enfermedades.

¿Es casualidad que el constante ascenso de enfermedades como diabetes tipo 2, obesidad, problemas cardiovasculares sea directamente proporcional al consumo de productos procesados? No. No lo es.

 

Desinformación sobre alimentación saludable

La industria alimentaria destina enormes presupuestos al marketing: publicidad, packaging, alianzas estratégicas etc… Todo ello enfocado a un solo objetivo: vender mas. ¿Y cuáles son las estrategias para vender mas? Son varias, pero sin duda destacan dos:

 

“Cocinamos por ti”: No me dirás que, en la era moderna en la que vivimos donde el valor más preciado es el tiempo (sobre todo el que nos falta), el mensaje da directo en la diana. El trabajo, la casa, los niños… son tantas las responsabilidades y las tareas diarias que un poco de ayuda no viene mal. Y la industria lo sabe. Ahora bien, si fueras consciente de que estos productos son perjudiciales para tu salud ¿los seguirías manteniendo en la base de tu alimentación? Probablemente la mayoría no lo haría.

“No dejes tu alimentación en manos de la industria. Aprende a cocinar!”

 

Los productos procesados parecen saludables: Si además la industria adorna sus productos con un halo de salud la estrategia se vuelve eficaz y consistente. Es por ese motivo que las empresas alimentarias tienen especial interés en que creas sus productos procesados son ideales para tu salud y para mantenerte en forma. Para hacerlo, centran su mensaje en las calorías, en lugar que en los ingredientes. Crean formatos de productos que, de forma subliminal, intentan condicionar tus pensamientos. Nada en un paquete de galletas o unos yogures de sabores está puesto al azar. Todo tiene un sentido. Incluso buscan el aval de instituciones del ámbito de la salud para dar mayor credibilidad a su mensaje.

 

Desinformación sobre las dietas

desinformacion dietas

Otro de los negocios que se genera a raíz de la desinformación es el de las dietas.
Las dietas para perder peso son sin duda la estrella del show mediático. Puedes encontrar miles de ellas en internet, que prometen milagros y algunas hasta los consiguen. Pero ¿son saludables? En algunos casos claramente no, pero muchas de ellas dan resultados, aunque si serán saludables lo sabrás dentro de un tiempo.

“La única forma de perder peso de forma saludable es que el objetivo no sea perder peso.”

Parece un contrasentido, pero es la única forma de perder peso (incluso sin hacer dieta). El objetivo real debería ser mantener elevado tu metabolismo, equilibrar tus hormonas, conocer tu cuerpo y nutrirlo con alimentos naturales. Los que espera recibir y de los cuales es capaz de extraer infinidad de nutrientes esenciales. Ganarás salud y con ello una mejor composición corporal y en consecuencia un menor peso.

Puede interesarte leer la clave para perder grasa:

Parte 1: Los efectos de una mala dieta

Parte 2: Como elevar el metabolismo

Parte 3: Las herramientas fundamentales

 

Conclusión

desinformacion verdades

Sin duda el panorama es sumamente complicado. En esta marea de información es difícil navegar sin perder el rumbo y puedes ser víctima de cantos de sirena que esconden la cruda realidad. Desconfiar de los mensajes saludables de la industria alimentaria y ser escépticos con las dietas milagro incrementarán por sí solos tu estado de salud.

Ante una situación tan incierta lo más aconsejable es guiarse del sentido común y basarse en la evolución de la especie. Úsalos para poner en perspectiva los mensajes confusos que recibes. Conseguirás filtrar mucha información basura que no beneficia a tu salud.

 

“Construye unos pilares más sólidos: aliméntate de forma evolutiva y según tus objetivos.