Uno de los últimos alimentos cuestionado por la OMS (Organización Mundial de la salud) es la carne. Parece ser que ha calado muy hondo en la sociedad que la carne roja es cancerígena. Conozco a muchas personas que, a raíz del anuncio y de las influencias de su entorno, han dejado de comer carne.

Si me lees habitualmente sabrás mi opinión sobre los lobbies de la industria alimentaria y la forma en la que los medios de comunicación generalistas interpretan las noticias para generar audiencia.

“La carne roja y la carne procesada pueden aumentar el riesgo de sufrir cáncer”

 

Pues bien, partiendo de la base de que ningún alimento es malo o cancerígeno de por sí, en todo caso deberías prestar mas atención a tu alimentación y a tu estilo de vida en general. Además, evolutivamente hablando, esta afirmación deja una pregunta clara:

¿Cómo es posible que un alimento que ha permitido la evolución ahora sea cancerígeno?

No hay duda de que los métodos de cría y alimentación de los animales han cambiado mucho y esto influye en la calidad de la carne. Existe un mercado global a gran escala donde la calidad brilla por su ausencia. Además, en el momento que la carne entra en un proceso de fabricación deja de ser un alimento natural y entra a formar parte de los alimentos procesados. Es decir: no es lo mismo un filete de carne roja de verdad que una salchicha, una hamburguesa prefabricada o un Frankfurt.

“Un alimento natural que pasa por una fábrica ya no es tan natural!”

En cualquier caso, cuando lees o escuchas que la carne roja es cancerígena, no puedes hacer otra cosa que prestar atención y alarmarte. Es un titular que “vende”, sin embargo, no es exactamente lo que dice la OMS y no hace más que confundir a una población ya bastante perdida.

 

El informe  del CIIC

El informe sobre el que se basan las recomendaciones de la OMS ha sido realizado por el CIIC (Centro Internacional de investigación sobre el cancer) a finales de 2015. El documento separa los resultados de dos tipos de carne y sus posibles relaciones con el cáncer (en concreto el colorrectal):

  • Carne roja

  • Carne procesada

El informe intenta responder mediante estudios científicos a preguntas relacionadas con el riesgo de desarrollar cáncer y la relación con la ingesta de estas carnes. Los estudios, en su mayoría observacionales, carecen de evidencia como era de esperar. ¿Porque? Porque el cáncer es una enfermedad multifactorial. Porque nunca se ha demostrado que un alimento de por sí sea cancerígeno, solo que puede aumentar el riesgo relativo en situaciones difíciles de determinar.

 

Carne roja

vacas

Basándose en estudios observacionales con evidencia limitada la OMS ha posicionado la carne roja en el grupo 2A (probablemente cancerígeno). Los estudios observacionales están bastante abajo en la pirámide de la evidencia científica y los resultados arrojados pueden cambiar bruscamente en sentido opuesto dentro de muy poco tiempo. Además, toma como carnes de referencia desde un filete de ternera a una hamburguesa prefabricada. La primera es carne 100%. La segunda no, de hecho debería pertenecer al siguiente grupo, el grupo de las carnes procesadas. Una hamburguesa hecha en casa no es lo mismo que una prefabricada.

Pertenecer al grupo 2A, significa que: se ha apreciado cierta relación entre la ingesta de carne roja y el cáncer. En concreto el cáncer colorrectal. Sin embargo, como el mismo informe indica, la patología puede ser provocada por otros factores que sesgan el estudio. Muy común en los estudios observacionales. Sería como relacionar las muertes por asfixia con el consumo de nueces. ¿Puede influir? Es posible. ¿Son la causa principal? Seguramente no.

Resumiendo, para la carne roja el estudio no aporta grandes novedades con respecto a las recomendaciones actuales, y menos, evidencia científica sólida como era de esperar.

Promueve limitar la ingesta de carne roja, algo que por otro lado ya se está impulsando desde hace tiempo. ¿Cuánto es limitar? En teoría un máximo de 500 gramos semanales aunque dependerá pricnipalmente de la calidad de la carne que puedas conseguir. Comer carne roja 2 o 3 veces por semana, sobre todo si es carne de alta calidad, te aportará un sinfín de nutrientes. Pero no te limites a comer el músculo. La grasa también es una fuente de nutrientes importante, aunque deberás elegir carne de calidad porque en las grasas es donde se guardan las toxinas. Y los órganos: el hígado es un superalimento rico en vitaminas y minerales esenciales.

Si repasamos la evolución, nuestros antepasados comían carne cuando conseguían cazar. Lo más probable es que comieran grandes cantidades, seguidos por períodos sin carne. Comer 500g de carne roja en una comida es como si hubieras cazado. Eso sí, acuérdate que cazar quema muchas mas calorías que abrir la nevera. Tendrás que ajustar las cantidades según tu gasto energético.

 

Carne procesada

salsichas

Paralelamente, la carne procesada ha sido ubicada en el Grupo 1 (cancerígenos para el ser humano) habiendo mayor evidencia sobre su impacto.

El grupo 1 es el mismo donde se encuentran el tabaco y el amianto. ¿Es lo mismo? Por supuesto que no, pero dentro de su categoría, la carne procesada tiene la misma evidencia científica que los anteriores.

¿Debemos hacer caso a estas recomendaciones?

Sin duda en el caso de la carne procesada sí, aunque no solo por su impacto en el riesgo de cáncer (bastante bajo comparado con otras muchas posibles causas) sino porque en general sus aditivos te aportan ningún beneficio. Todo lo contrario.

Sería importante limitar o idealmente eliminar la carne procesada de tu alimentación. Por carnes procesadas se entienden salsichas, frankfurt, hamburguesas prefabricadas, embutidos y, en general, todos aquellos productos que requieran de aditivos, conservantes y saborizantes artificiales para la elaboración y procesamiento de la carne.

Quieres ver un ejemplo?

hamburguesa carne roja

A primera vista parece un envase “tipo eco” por sus colores. Además pone claramente carne 100% verdad? Pues no. Es lo que quieren que veas. En realidad pone: carne 100% de ternera seleccionada y elaborada en origen… Lo que de por sí no quiere decir nada y menos que la hamburguesa sea 100% carne. De hecho estos son sus ingredientes:

Carne de ternera (84%), hortalizas, cereales (maiz y arroz)(4%), Sal, dextrosa.Especias.Antioxidantes (E-331, E-301), Conservador (E-221, E-224), colorante (E-120).Sin gluten, contiene sulfitos.

E331: citratos sódicos. E301: ascorbato de sodio. E221: sulfito de sodio. E224: metabisulfito de potasio. E120: ácido carmínico.

 

La calidad de la carne

El estudio del CIIC también recoge los importantes nutrientes de la carne roja y los beneficios que aporta a la salud. Al igual que los huevos de calidad, la carne de calidad aporta una mayor cantidad de nutrientes y sobre todo menos toxinas. Prestar atención a la calidad de la carne que comes es una inversión de futuro.

Basándonos en nuestra evolución deberíamos priorizar la carne de animales criados con pasto y también la carne de caza. La sobre explotación de algunas especies ha hecho que bajara considerablemente la calidad del producto final. Criar a los animales en menos tiempo y en un espacio reducido influye y mucho en la calidad de la carne. Y no hablo solo de sabor y textura. A los que me dicen: “somos lo que comemos” les contesto: “somos lo que come lo que comemos”.

 

La carne ecológica

carne roja eco

No deja de tener cierta gracia cínica que se tenga que especificar que la carne sea ecológica. En un mundo ideal debería ser al revés. Marcar la carne que ha seguido un proceso artificial. Digo yo.

Si bien es cierto que la carne ecológica es de una calidad superior a la carne “estándar” del supermercado, también su coste es claramente superior. ¿Vale la pena invertir ese dinero extra? Si y no.

Desde un punto de vista conceptual sí. Invertir en una buena proteína es altamente saludable y sí, la carne ecológica es mejor que la “normal”. Ahora bien, la carne ecológica, al contrario de lo que muchos piensan, no es la mejor opción.

La carne, para llevar el sello de ECO, debe cumplir unas directrices que garantizan un proceso determinado de cría y alimentación del animal. Una gran ventaja en comparación con las carnes “normales”. El problema viene con el cumplimiento de los mínimos. Es decir: si las directrices marcan que un ternero debe alimentarse durante 6 meses con pastos y leche materna, lo más probable es que los 6 meses restantes los acabe pasando entablado. Alimentado con pienso para optimizar el proceso de engorde.

¿Es de calidad? Bastante, aunque el sello ECO no te lo garantiza. Hay mejores alternativas.

 

La mejor alternativa para comprar carne: pequeñas explotaciones

pequeños productores

La mejor alternativa sin duda es encontrar pequeñas explotaciones ganaderas por tu zona y comprarles directamente. Por supuesto los que viven en una gran ciudad lo tienen más complicado pero cada vez son mas frecuentes las centrales de compras y las páginas web donde poder comprar a pequeñas explotaciones.

“Comprar una mayor cantidad y congelar es una solución interesante para rebajar costes aumentando calidad.”

Solo es cuestión de mirar a tu alrededor y cambiar tu forma de comprar. Abre tus horizontes y busca productores de calidad que puedan ofrecerte un óptimo producto a un precio accesible. Los hay. Seguro que ya lo haces con los zapatos o la ropa.

La mayoría de estos productores no tendrán una certificación ECO pero, como hemos visto, tampoco es indispensable. Todo el coste de marketing (y el ECO lo es) se repercute en el precio final del producto.

La mayoría de pequeñas explotaciones no son ECO, pero podrás hacer algo infinitamente mejor. Podrás ver con tus propios ojos lo que comen y como viven los animales. En definitiva, saber de donde provienen tus alimentos. Fundamental para seguir una alimentación saludable.
Aprovecha un fin de semana con tus hijos para acercarte a alguna. Te aseguro que será divertido, didáctico y saludable.

Pero cuidado. Ser una explotación pequeña tampoco te garantiza que sea de calidad. Prioriza la carne de animales alimentados con pasto y criados en libertad.

Si el productor además es consumidor de su producto todavía mejor.

 

Comer carne: ¿si o no?

comer carne

Hay una distinción clara entre la carne roja y la carne procesada.

Para seguir una alimentación saludable deberías evitar la carne procesada. No tanto por estar relacionada con el cáncer sino por los aditivos que acompañan una carne de baja calidad. Comer carne procesada de calidad de vez en cuando no te hará ningún daño si tu alimentación y estilo de vida son saludables.

Si eres amante de las salchichas y las hamburguesas prioriza las de mayor calidad (menos aditivos). La hamburguesa es un delito no hacerla casera.

La carne roja, sin embargo, deber formar parte de una alimentación saludable, a no ser que por cuestiones éticas personales no quieras comerla. Sin embargo, seguir una dieta vegetariana por salud, no siempre es la mejor opción. Sobre todo si sustituyes una carne de alta calidad con alimentos procesados a base de soja y cereales. Que la carne roja sea cancerígena es uno de los numerosos mitos generados a partir de la desinformación alimentaria generalizada.

Huye de los mensajes sensacionalistas y quédate con que no hay ningún alimento que de por sí sea cancerígeno.

“Es el global de tu estilo de vida lo que influye realmente.”

  • Evita la carne procesada (y los alimentos procesados en general).

  • Asegúrate de la calidad de tu carne roja.

  • La carne ECO es un buen paso para apartarse de la carne procedente de sobre explotaciones de baja calidad, aunque como los productos de cercanía no hay nada.

 

Y no solo la carne roja. Leche, huevos, quesos, aves, corderos, miel… Dependiendo donde vivas encontrarás mas de unos que de otros y buscarlo es una inversión de tiempo que vale la pena y además puede resultar muy divertido y educativo si tus hijos participan en el proceso.