Una de las primeras recomendaciones para seguir una alimentación saludable es sin duda aprender a cocinar. El cambio de estilo de vida que hemos sufrido los últimos 40 años ha hecho que abandonásemos la cocina, pudiendo suplirla con comidas preparadas. Pero delegar tu comida en la industria alimentaria es un mal negocio para tu salud. Un error que con el tiempo puedes pagar muy caro.

Sabemos de ingeniería, de medicina o de física cuántica, pero parece mentira como hemos dejado la cocina en manos de otros: la industria y los restaurantes de menú. Y todo porque nos hemos creído que no tenemos tiempo de cocinar. Con la cocina pasa lo mismo que con el ejercicio: no tenemos tiempo.

No nos engañemos, en la inmensa mayoría de los casos, no es cuestión de tiempo: es cuestión de prioridades. Y también de ser consciente del impacto que tiene sobre tu salud.

 

Los Restaurantes

aprende a cocinar restaurantes

En varias ocasiones he escrito de los intereses de la industria alimentaria y los restaurantes son un eslabón más. Cuadrar los números de un restaurante es muy difícil.

Materia prima, personal, alquiler del local, amortización de material, suministros, etc… y a todo esto se le añade el mayor de los problemas: la merma. Ósea, alimentos comprados y que no han sido vendidos, que afectan de forma directa al beneficio del negocio.

El coste de la materia prima se lleva aproximadamente un 30% del precio de un plato y, si es fresca, debes tener presente que tiene fecha de caducidad.

 

Alimentos congelados

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Por ese motivo, la inmensa mayoría de alimentos que comes en un restaurante son congelados. Un alimento natural congelado en si no tiene problema alguno, si se descongela adecuadamente. Por ejemplo, para descongelar un entrecot de la forma correcta se necesitan unas 24 horas y eso para un restaurante no es ni eficiente ni rentable. El problema viene cuando tu entrecot o tu pescado viene descongelado en el microondas poco antes de ser servido.

“Desconfía de los restaurantes con una carta muy extensa!”

Muchos restaurantes de menú abusan de productos ultra congelados de muy baja calidad. Por otro lado, si quieres comer por 10€ con servicio de personal, no les quedan muchas más opciones.

Alimentos de quinta gama

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Otra alternativa, cada vez más habitual en los restaurantes, es el uso de alimentos de quinta gama. Es decir, alimentos precocinados, envasados al vacío, pasteurizados y esterilizados, que solo necesitan ser “revividos”. Son alimentos que al restaurador le salen más caros pero a la vez reduce los costes de personal y también de infraestructura.

Son mas caros porqué son de una mejor materia prima? Puede que en algún caso sí, pero olvídate de comer por 10€. Dicen que la quinta gama es la alta gama de la gastronomía sin embargo, en la mayoría de los casos el precio se incrementa simplemente por la fabricación y el ahorro que le supone al restaurante.

Si no te habías fijado, hoy en día existen restaurantes sin cocina. Un despropósito para los románticos como yo, que piensas que el valor diferencial está precisamente allí.

Como decía, estos alimentos están pasteurizados. Es decir, son expuestos a una temperatura muy elevada para pasar posteriormente a un enfriado rápido. La pasteurización de los alimentos mata a todas las bacterias. La leche por ejemplo: cuanto mas pasteurizada (mayor temperatura) menos bacterias. Cierto que es una técnica que ha permitido reducir muchas enfermedades contagiosas e infecciones, pero actúa de forma parecida a un antibiótico, destruyendo indistintamente las bacterias buenas y las malas.

La normativa de los restaurantes es muy estricta sobre las bacterias. Y así debe ser. Es mejor ninguna bacteria que posibles bacterias malas.

Pero hoy sabemos de la importancia de las bacterias para nuestra salud y que un mundo hiper esterilizado como en el que vivimos no es el mejor hábitat para la salud humana. De hecho nos hace más débiles.

 

Los restaurantes son todos iguales?

Con las dos opciones anteriores la merma (el enemigo número uno de un restaurante) prácticamente desaparece. A la par que lo hace la calidad de los alimentos y, en mi opinión, el valor añadido de un restaurante.
Por otro lado pero, un restaurante que ofrezca un servicio de diez y que utilice materias primas frescas y de máxima calidad suele tener precios prohibitivos para la mayoría de bolsillos. Los restaurantes de las ocasiones especiales.

Con esto no quiero decir que todos los restaurantes sean iguales. Los hay de todo tipo, aunque abundan los de baja calidad. Además, por un menú de 10€ tampoco puedes pedir una gran calidad. En esos 10€ debe entrar todo: materia prima, personal, alquiler, suministros, impuestos … y por supuesto el margen de beneficio.

 

Hay alternativas?

Ir al restaurante es un acto social y es sano (sobre todo mentalmente), pero convertirlo en un hábito diario no es lo más saludable. Como para los alimentos, busca los que sean de calidad y que cuiden la materia prima.

Quedarte en casa y comer alimentos precocinados y envasados tampoco es la solución. Están repletos de conservantes y aditivos nocivos que impactan negativamente en tu salud. No dejes que la industria cocine por ti.

Incluso las bolsas de ensalada son una mala solución, comparadas con la lechuga fresca.

Las de bolsa pasan por un ultra proceso de lavado para eliminar todo tipo de bacterias antes de pasar al envase. En estas piscinas de cloro es donde se quedan también buena parte de los nutrientes. Si una lechuga de por sí no es un alimento denso nutricionalmente, las de bolsa son prácticamente agua. Prioriza la lechuga fresca y si es orgánica mejor. Pero no vivas de lechuga. Ninguna dieta para perder peso funciona con lechuga.

La única manera de alimentarte de manera saludable es aprender a cocinar. Consigue las mejores materias primas y aprende algunas técnicas de cocina. Harán que disfrutes de la cocina más saludable: la de tu casa. Y podrás llevártela a donde quieras.

Técnicas básicas de cocina

Cuando hablo de aprender a cocinar no me refiero a volverte un Chef con 3 estrellas Michelin, sino de dominar unas pocas y sencillas técnicas para poder elaborar unas materias primas de calidad.

La base de una alimentación saludable está precisamente en la calidad de los alimentos y en una elaboración muy simple respetando al máximo sus propiedades.

A continuación, te detallo algunas técnicas básicas que todos deberían conocer:

Hervir

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Consiste en introducir alimentos en un líquido (agua o caldo por ejemplo), llevarlo a ebullición y dejar que se cocine durante un tiempo. Desde las patatas o el arroz, a verduras como brócoli o judías verdes. También huesos para elaborar un caldo o zanahorias y calabazas para hacer cremas. La pasta mejor dejarla para ocasiones especiales.

Si vas a hervir unas verduras, mejor que sea para hacer una crema o un minestrone, para aprovechar el agua de cocción. En el agua es donde se quedan muchos de los nutrientes. Si prefieres comer las verduras es mejor cocerlas al vapor.

También puedes hacer unos huevos escalfados. La carne hervida queda muy tierna y es ideal para los más pequeños.

Cocinar al vapor

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Es sin duda la mejor alternativa para cocinar vegetales porque se mantienen intactos todos sus nutrientes. Se trata de que los alimentos se cocinen con el vapor del agua. Para esta técnica resulta muy útil una vaporera.

Añade algunas especias como la cúrcuma o el jengibre al agua de cocción, le darán un toque a tus verduras y estarás incorporando especias muy saludables a tus platos.

 

Saltear

aprender a cocinar salteado

Puede que sea la forma mas sencilla y más rápida de cocinar. Se trata de dar vueltas a unos alimentos con un poco de aceite de oliva extra virgen o mantequilla en una sartén durante unos minutos. Verduras, carnes y pescados cortados en dados son los más frecuentes, aunque podemos hacerlo también con unas patatas previamente hervidas. Al ser generalmente temperaturas elevadas, es importante no prolongar en exceso la cocción para no perder buena parte de los nutrientes.

Estofar

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Es una de las formas más saludables de cocinar alimentos. Ya sean tubérculos, verduras, carnes o pescados. Se trata de cocinar un alimento a baja temperatura en un recipiente cerrado, cubriéndolos de un líquido (generalmente caldo, agua o vino) conservando así todos sus aromas y nutrientes. El resultado suele ser un alimento muy tierno y apetitoso. Es una de mis preferidas y la mejor opción es una olla de cocción lenta. Al no utilizar los fuegos de la cocina no tienes que estar pendiente y puedes dejar que se prepare la cena mientras estas trabajando. Si te sobra salsa la puedes añadir a un arroz cocido y hacer un “risotto express” aprovechando las sobras. A los niños les vuelve locos.

A la plancha

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Todo y ser considerada la mejor opción en muchas dietas, no es la más saludable porque sus altas temperaturas favorecen la generación de sustancias tóxicas. Aun así, resulta sencillo y al alcance de cualquiera. En todo caso, al contrario de lo que la mayoría piensan, no debes basar tu alimentación en esta técnica de cocción.

Al horno

aprende a cocinar verdura al horno

Es una óptima técnica para cocinar todo tipo de alimentos. Pescados, carnes, verduras, tubérculos. En concreto las verduras y las patatas resultan muy sencillas para un novato. Solo hay que ponerlas en la bandeja, añadir un chorrito de aceite, especias al gusto y dejar que se hagan.

 

Fermentar

aprender a cocinar encurtidos

Parece muy difícil, pero en realidad no lo es. Para hacer encurtidos, solo necesitas un tarro de cristal, verduras, agua y sal. La fermentación en salmuera se puede aplicar a la mayoría de verduras pero mejor si tienen una cierta consistencia como la col (harías chucrut), la zanahoria, el brócoli, el pimiento, etc… Lo ideal para preparar la salmuera es entre 20 y 30 gramos de sal por litro de agua. Puedes pasarte un poco de los 30 gramos si es verano.

Durante la maceración de un alimento en agua y sal, se produce la fermentación láctica que da origen a los probióticos. Los que nos siempre te recomiendan en forma de suplementos. Tan útiles para repoblar tu microbiota intestinal de bacterias sanas.

Freír

aprender a cocinar patatas fritas

Como todos saben es la menos recomendada aunque la más sabrosa. Es una técnica muy calórica y las altas temperaturas que alcanza el aceite resultan dañinas. Pero uno de los pocos alimentos que gusta a todo el mundo son las patatas fritas y no tienes por qué renunciar a ellas. Así que siempre será mejor comprar unas buenas patatas y freírlas en aceite de oliva extra virgen, que comerlas en el restaurante de la esquina donde a bien seguro el aceite no será de buena calidad y habrá sido recalentado varias veces. Eso si, limitar su frecuencia de uso resulta de vital importancia para una alimentación saludable y sobre todo si pretendes perder peso.

Mucha gente abusa del frito en la dieta cetogénica pero las grasas provenientes del aceite son todo menos un buen aliado.

Conclusión

No dejes que cocinen por ti: aprende a cocinar. Tu salud depende en gran parte de ello. Podrás elegir los ingredientes, las cantidades y las cocciones.

“Ponle prioridad a tu salud.“

 

Solo necesitas un poco de organización y unas herramientas que te faciliten la vida.

El poco tiempo que dedicarás a cocinar será una gran inversión de futuro para ti y para tu familia.